27 October, 2026
Economía

Colombianos cambian sus hábitos de consumo: el crédito y los hogares más pequeños marcan la tendencia

Colombianos cambian sus hábitos de consumo: el crédito y los hogares más pequeños marcan la tendencia

El gasto familiar comienza a desacelerarse mientras cambian las prioridades de compra. La digitalización, el endeudamiento y las transformaciones demográficas están redefiniendo cómo consumen los hogares en el país.

Los colombianos están modificando la forma en que gastan su dinero. Aunque el consumo de los hogares sigue siendo uno de los motores de la economía, su ritmo de crecimiento muestra señales de desaceleración y las decisiones de compra están cada vez más condicionadas por el crédito, el tamaño de las familias y los cambios en sus prioridades.

Así lo explicó Camilo Herrera, fundador de la firma de análisis económico Raddar, en una entrevista publicada por Semana el 27 de octubre de 2026. Según su análisis, el país atraviesa una transformación estructural: hay más hogares, pero con menos integrantes y una población cada vez más envejecida. Al mismo tiempo, el crédito ocupa una proporción mayor del gasto mensual y las compras digitales no crecen al ritmo que se esperaba.

Hogares más pequeños y con nuevas necesidades

Uno de los cambios más relevantes está en la composición de los hogares colombianos. De acuerdo con las cifras mencionadas por Herrera, Colombia cuenta con cerca de 53 millones de habitantes y 18 millones de hogares, que tienden a tener menos integrantes y una mayor proporción de personas mayores.

Esta transformación tiene efectos sobre el consumo. Cuando una familia está conformada por menos personas, cambian sus necesidades de alimentación, vivienda, transporte, entretenimiento y servicios. También pueden variar la frecuencia y el tamaño de las compras.

Herrera sostiene que, pese al aumento del número de hogares, el ingreso real por hogar se mantiene en niveles similares a los de 2010. Esto limita la capacidad de compra y obliga a observar el consumo no solo desde el gasto total, sino también desde los recursos disponibles para cada familia.

El cambio demográfico representa un reto para las empresas, que deben adaptar sus productos, precios y canales a hogares con necesidades diferentes a las de años anteriores.

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El crédito gana espacio en el presupuesto familiar

Otro factor que está transformando los hábitos de consumo es el uso del crédito. Según Herrera, este pasó de representar menos del 10 % a cerca del 20 % del gasto mensual de los hogares.

La expansión del financiamiento permite a las familias distribuir algunos pagos en el tiempo, pero también aumenta la importancia de las tasas de interés en sus decisiones. Cuando endeudarse resulta más costoso, los consumidores pueden aplazar compras, reducir gastos no esenciales o limitar el uso de tarjetas y otros productos financieros.

El analista considera que las tasas de interés del crédito están entre las variables más relacionadas con la desaceleración del gasto. Por eso, el comportamiento de los préstamos y las condiciones de financiación serán aspectos importantes para entender la evolución del consumo durante los próximos meses.

Los datos de Raddar refuerzan esa señal. En septiembre de 2026, el gasto real anual de los hogares creció 2,69 %, por debajo del 4,59 % registrado en el mismo mes de 2025. En términos corrientes, el gasto alcanzó $104,68 billones, un incremento anual de 9,14 %, pero una parte de ese aumento corresponde al efecto de los precios.

Más gasto en servicios y entretenimiento

Las prioridades de consumo también están cambiando. En su análisis, Herrera señaló que los hogares destinan una mayor proporción de sus recursos a servicios y entretenimiento, mientras disminuye el peso relativo de categorías como educación y salud.

Esta redistribución no significa necesariamente que todas las familias estén gastando más en esos rubros ni que el comportamiento sea igual en todos los niveles de ingreso. Se trata de una tendencia general descrita por el analista, que refleja cambios en la manera en que se distribuye el presupuesto familiar.

El entretenimiento también aparece entre las categorías que mantienen dinamismo. Según el informe de Raddar, este rubro registró un crecimiento real anual de 2,64 % en septiembre de 2026. En contraste, las comidas fuera del hogar crecieron 0,96 %, uno de los resultados más moderados del periodo.

La diferencia sugiere que el consumo no avanza de forma homogénea: mientras algunas actividades conservan movimiento, otras muestran un crecimiento más limitado.

¿Por qué el comercio electrónico no crece como se esperaba?

Aunque los colombianos utilizan cada vez más plataformas digitales y redes sociales, el comercio electrónico no ha avanzado al ritmo que algunos sectores anticipaban.

Herrera atribuye parte de este comportamiento a que el consumidor colombiano suele tomar decisiones de compra a corto plazo. Es decir, puede utilizar herramientas digitales para informarse o comparar, pero no necesariamente planifica sus gastos con mucha anticipación.

La tienda de barrio, pese a la competencia de supermercados, minimercados y comercios de descuento, continúa desempeñando un papel importante en el abastecimiento cotidiano.

Al mismo tiempo, los hogares están ampliando los lugares donde compran. Un análisis de Worldpanel by Numerator citado por Semana indica que los consumidores utilizan, en promedio, 9,4 canales diferentes, frente a 8,8 en 2023. Esto refleja una compra más distribuida entre distintos formatos, de acuerdo con las necesidades de cada momento.

Para las empresas, el desafío no consiste únicamente en vender por internet, sino en comprender cuándo, dónde y por qué compra cada consumidor.

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El costo de vida seguirá presionando las decisiones

Las perspectivas para los próximos meses también están condicionadas por el costo de vida. El informe de Raddar sobre septiembre señaló que los aumentos en productos de compra frecuente, como tubérculos, hortalizas y frutas, han presionado los presupuestos familiares.

A esto se suman las señales de debilitamiento del empleo y el posible encarecimiento del crédito, factores que pueden limitar la capacidad de gasto de los hogares. La combinación de mayores costos y condiciones financieras más exigentes podría llevar a algunos consumidores a priorizar productos esenciales y aplazar compras de mayor valor.

Herrera también advirtió que el fenómeno de El Niño podría ejercer presión sobre los precios de los alimentos en 2027. Se trata de un riesgo señalado por el analista, no de una certeza sobre cuánto subirán los precios ni sobre el impacto que tendrá en cada región.

¿Qué significa este cambio para las empresas y los consumidores?

La transformación de los hábitos de consumo obliga a las empresas a entender mejor la composición de los hogares, su capacidad de compra y la forma en que distribuyen sus ingresos. Las estrategias basadas únicamente en vender más unidades o ampliar los canales digitales podrían resultar insuficientes si no tienen en cuenta las necesidades reales de los clientes.

Para los consumidores, el escenario refuerza la importancia de revisar el presupuesto, comparar precios y evaluar el costo total de las compras financiadas. El crédito puede facilitar el acceso a bienes y servicios, pero su impacto depende de las tasas, los plazos y la capacidad de pago de cada hogar.

El panorama que describe Raddar no implica que el consumo haya dejado de crecer, sino que lo hace a un ritmo menor y en medio de cambios estructurales. La evolución del empleo, los precios, las tasas de interés y las decisiones de las familias será determinante para saber cómo se comportará el gasto en Colombia durante el cierre de 2026 y el próximo año.

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Alejadra Monet

Periodista antioqueña buscando historias donde otros ven rutina. Apasionada por el periodismo de calle, la cultura urbana y las transformaciones que mueven a Medellín.

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