Ataque con dron a mina en Segovia habría sido por negarse a pagar extorsiones
Un ataque con explosivos lanzados desde un dron contra una mina en zona rural de Segovia, Antioquia, dejó dos personas heridas y reavivó las alertas por el uso de esta modalidad por parte de grupos armados ilegales en el Nordeste antioqueño.
Un nuevo episodio de violencia sacudió al Nordeste antioqueño luego de que una mina ubicada en zona rural del municipio de Segovia fuera atacada con explosivos lanzados desde un dron. El hecho dejó dos personas lesionadas y cuantiosos daños materiales, mientras las autoridades investigan si el atentado estaría relacionado con la negativa de los administradores del yacimiento a pagar extorsiones a las disidencias de las Farc.
De acuerdo con las primeras indagaciones, el ataque ocurrió en la tarde del pasado lunes en la mina El Cogote, localizada en la vereda El Aporreado. Al menos cinco granadas de mortero fueron lanzadas desde una aeronave no tripulada contra las instalaciones del complejo minero.
¿Por qué habrían atacado la mina en Segovia?
Las primeras hipótesis de los organismos de inteligencia apuntan a que el atentado estaría relacionado con el cobro de extorsiones que grupos armados ilegales exigen a las explotaciones mineras del Nordeste antioqueño.
Según la información recopilada por las autoridades, las organizaciones criminales obligarían a los propietarios de minas a entregar entre el 30 % y el 50 % de su producción, ya sea en dinero o en oro, como parte de las denominadas “vacunas”.
La negativa de la mina El Cogote a cumplir con estas exigencias habría motivado el ataque, presuntamente perpetrado por el frente 4 de las disidencias de las Farc, aunque las investigaciones continúan para confirmar la responsabilidad de ese grupo armado.
Autoridades investigan el uso de drones con explosivos
El comandante de la Policía Antioquia, coronel Luis Fernando Muñoz, informó que la institución trabaja junto con el Ejército Nacional para identificar a los responsables del atentado y establecer cómo fue ejecutado el ataque.
Las autoridades también analizan otras hipótesis mientras avanzan las labores de inteligencia y recolección de pruebas en la zona.
Por su parte, Rubén Darío Gómez, secretario de la Confederación Nacional de Mineros de Colombia (Conalminercol), señaló que la información preliminar apunta a que el atentado estaría relacionado con la disputa de grupos armados ilegales por el control de las rentas derivadas de la explotación minera en la región.
La mina El Cogote genera más de mil empleos
La mina atacada es una de las explotaciones auríferas con mayor tradición en Segovia.
El complejo opera desde hace aproximadamente 50 años y pertenece a la Asociación Mutual de Mineros El Cogote, organización conformada por 120 socios que iniciaron la explotación tras la liquidación de la antigua Frontino Gold Mines.
Actualmente, esta actividad minera genera más de 1.000 empleos directos e indirectos, beneficiando a cientos de familias del Nordeste y el Bajo Cauca antioqueño.
Preocupa el aumento de ataques con drones en Antioquia
El atentado volvió a poner sobre la mesa el creciente uso de drones con explosivos por parte de grupos armados ilegales en Antioquia.
Las autoridades han advertido que estas aeronaves, inicialmente diseñadas para actividades civiles como la agricultura, están siendo modificadas para transportar y lanzar artefactos explosivos.
Su fácil adquisición y la capacidad para cargar varios kilogramos de peso han convertido esta tecnología en una herramienta utilizada cada vez con mayor frecuencia por estructuras criminales.
La preocupación aumenta debido a que esta modalidad ya ha dejado víctimas civiles en el departamento. En febrero de este año, un ataque similar en el Nordeste antioqueño provocó la muerte de tres integrantes de una misma familia, luego de que un explosivo lanzado desde un dron impactara una vivienda.
Con este nuevo atentado en Segovia, las autoridades mantienen las investigaciones para esclarecer los hechos y reforzar las acciones de seguridad en una región donde la minería continúa siendo uno de los principales objetivos de las organizaciones armadas ilegales que buscan controlar las economías ilícitas.


