Crisis de Afinia pone en alerta a EPM y amenaza las finanzas de Medellín
Una deuda de $131.000 millones con el sistema eléctrico y las pérdidas acumuladas de su filial llevaron a EPM a convocar una reunión extraordinaria. La situación también compromete los recursos que Medellín esperaba recibir de la empresa para financiar sus inversiones.
La crisis financiera de Afinia, filial de Empresas Públicas de Medellín (EPM), escaló a un nuevo nivel y obligó a convocar una reunión extraordinaria de la junta directiva para analizar alternativas que permitan enfrentar las obligaciones pendientes y evitar mayores afectaciones al servicio de energía en la costa Caribe. El encuentro fue encabezado por el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, en medio de las preocupaciones por una deuda vencida de $131.000 millones y las dificultades para sostener financieramente la operación de la compañía.
La situación tiene implicaciones que van más allá de los departamentos atendidos por Afinia. Las pérdidas de la filial han exigido millonarios recursos de EPM, mientras que las proyecciones de transferencias al Distrito de Medellín para 2027 se redujeron de $2,8 billones a $1,5 billones, una diferencia de $1,3 billones. Al mismo tiempo, el operador del sistema eléctrico, XM, evalúa una posible limitación del suministro si no se resuelve la deuda pendiente.
La discusión reúne tres asuntos centrales: la continuidad del servicio en la región Caribe, la capacidad financiera de Afinia para responder por sus obligaciones y el impacto que la crisis tiene sobre los recursos públicos de Medellín.
La deuda de Afinia que encendió las alarmas
Uno de los principales factores de preocupación es la obligación vencida de $131.000 millones que Afinia mantiene con el sistema eléctrico. Según los reportes publicados el 26 de octubre de 2026, la empresa habría incumplido el calendario de pagos acordado y no habría realizado giros desde el 8 de octubre.
A este compromiso se suman las obligaciones habituales de compra de energía, que rondan los $300.000 millones mensuales. La combinación de pagos pendientes y necesidades corrientes de operación ha aumentado la presión sobre la liquidez de la filial.
Ante este panorama, XM analiza la posibilidad de aplicar un procedimiento de limitación del suministro. La medida podría comenzar el 30 de octubre si no se alcanza una solución, aunque al momento de los reportes citados no se había confirmado que los cortes fueran a ejecutarse.
El eventual impacto sería significativo: Afinia presta el servicio a cerca de 1,4 millones de usuarios de la costa Caribe, entre hogares, comercios e industrias. Por eso, la búsqueda de una salida financiera no solo responde a las obligaciones de la empresa, sino también a la necesidad de evitar interrupciones en el suministro eléctrico.
Federico Gutiérrez convocó a una reunión extraordinaria
La gravedad del panorama llevó a Federico Gutiérrez, alcalde de Medellín y presidente de la junta directiva de EPM, a convocar una sesión extraordinaria para analizar la situación de Afinia y las opciones disponibles.
El gerente general de EPM, John Maya Salazar, también había sostenido reuniones con funcionarios del Gobierno nacional para buscar alternativas frente a la crisis. La discusión incluye la posibilidad de conseguir recursos adicionales y adoptar medidas que permitan aliviar las presiones financieras de la filial.
De acuerdo con la información publicada, entre las solicitudes planteadas a la Nación se encuentra un auxilio de $800.000 millones para sanear la situación de Afinia durante 2026. También se han pedido cambios regulatorios que ayuden a enfrentar el robo de energía y a regularizar territorios que permanecen en condiciones de subnormalidad eléctrica.
Al cierre de los reportes consultados, no se conocían todas las conclusiones de la reunión extraordinaria. Por ello, las alternativas planteadas deben entenderse como propuestas en discusión y no como decisiones definitivamente ejecutadas.
¿Cómo llegó Afinia a esta situación?
Para entender la crisis actual es necesario remontarse a 2020, cuando EPM asumió la operación de Caribe Mar tras el proceso de liquidación de Electricaribe. La empresa entró al mercado con la expectativa de mejorar el servicio en una región que arrastraba un rezago importante en infraestructura eléctrica y dificultades en el recaudo.
El negocio representaba una oportunidad de ampliar la participación de EPM en el mercado nacional, pero también implicaba riesgos relacionados con las inversiones necesarias, las pérdidas de energía y la cultura de pago en algunas zonas.
Según la reconstrucción publicada, la filial comenzó a enfrentar dificultades operativas y financieras durante sus primeros años. Posteriormente, surgieron denuncias de presuntas irregularidades en la administración de la compañía, algunas de las cuales fueron objeto de señalamientos públicos y actuaciones ante las autoridades.
En 2024, la administración de Medellín informó sobre una auditoría forense y denunció posibles hechos de corrupción relacionados con la gerencia de Afinia. Estas afirmaciones corresponden a denuncias que deben evaluarse en las instancias competentes y no constituyen, por sí solas, una declaración judicial de responsabilidad.
A esos antecedentes se sumaron las presiones financieras derivadas de la operación y, más recientemente, el impacto del fenómeno de El Niño sobre el mercado energético.
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El fenómeno de El Niño aumentó los costos del sistema
Las condiciones climáticas también han complicado las finanzas de EPM. Durante los periodos de menor disponibilidad de agua, las centrales hidroeléctricas pueden verse obligadas a reducir su generación para preservar reservas, lo que aumenta la necesidad de comprar energía en el mercado mayorista.
Según las declaraciones del gerente John Maya , la intensidad del fenómeno de El Niño de 2026 superó las previsiones de la empresa y generó presiones adicionales sobre la operación. La situación no afecta únicamente a EPM: también plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema eléctrico colombiano para responder a periodos prolongados de condiciones climáticas extremas.
En este contexto, Afinia representa una carga adicional para las finanzas del grupo empresarial. La filial necesita recursos para atender sus compromisos, mientras la matriz debe responder por sus propias operaciones y preservar su capacidad de inversión.
La combinación de ambos factores explica por qué la discusión sobre Afinia se convirtió en una preocupación estratégica para EPM y para la administración distrital.
Medellín podría recibir $1,3 billones menos en 2027
Uno de los efectos más concretos de la crisis se refleja en las transferencias que EPM entrega al Distrito de Medellín. Las proyecciones pasaron de $2,8 billones a $1,5 billones, una reducción de $1,3 billones frente a lo previsto inicialmente.
Estos recursos son importantes para la financiación de programas, proyectos e inversiones públicas de la ciudad. Una disminución de esa magnitud puede obligar a revisar prioridades presupuestales y ajustar las proyecciones de ingresos para la siguiente vigencia.
El descenso también evidencia cómo los problemas financieros de una filial pueden trasladarse a la empresa matriz y repercutir en los recursos disponibles para el territorio que es propietario de EPM.
La administración de Medellín deberá considerar ese escenario en la planificación presupuestal de 2027. El impacto final dependerá de los resultados financieros de EPM, las decisiones que se adopten sobre Afinia y la evolución de las obligaciones pendientes.
¿Qué puede pasar con el servicio de energía en la costa Caribe?
El riesgo inmediato está relacionado con la posible limitación del suministro que analiza XM. Si Afinia no logra resolver la deuda en los plazos establecidos, la medida podría traducirse en restricciones temporales para los usuarios atendidos por la empresa.
Sin embargo, es importante distinguir entre un riesgo advertido y una decisión ejecutada. En los reportes del 26 de octubre, la posibilidad de cortes seguía sujeta a la evaluación del operador y a la búsqueda de una solución financiera.
Por eso, la reunión de la junta directiva de EPM y las conversaciones con el Gobierno nacional resultan determinantes para conocer qué mecanismos podrían utilizarse para cubrir las obligaciones y evitar afectaciones a los usuarios.
La salida también requiere abordar los problemas estructurales que enfrenta la operación, como las pérdidas de energía, las dificultades de recaudo y las inversiones necesarias para mejorar la infraestructura. Resolver únicamente la deuda inmediata no garantizaría, por sí solo, la sostenibilidad financiera de la filial a largo plazo.
Una decisión que va más allá de Afinia
La crisis de Afinia plantea un desafío para EPM, Medellín y la política energética nacional. La empresa debe encontrar una salida que permita atender sus obligaciones sin comprometer de manera insostenible las finanzas de la matriz, mientras las autoridades buscan proteger la continuidad del servicio para millones de usuarios.
En el corto plazo, la atención está puesta en la deuda de $131.000 millones y en la posibilidad de que XM limite el suministro desde el 30 de octubre si no se alcanza un acuerdo. En paralelo, la reducción de las transferencias previstas para Medellín evidencia el costo que la situación podría tener sobre la inversión pública.
La solución definitiva dependerá de las decisiones financieras, regulatorias y operativas que adopten las entidades involucradas. También será necesario esclarecer las denuncias que rodean la administración de la filial y fortalecer los mecanismos que permitan reducir las pérdidas y mejorar la sostenibilidad del negocio.