Seguridad en Antioquia: estas son las cuatro regiones más golpeadas por los grupos armados
La Gobernación identifica al Norte, Nordeste, Oriente y Suroeste como las zonas más críticas del departamento, en medio de disputas por narcotráfico, minería ilegal y otras rentas criminales.
La seguridad en Antioquia enfrenta uno de sus principales desafíos en las subregiones alejadas del Valle de Aburrá. De acuerdo con el diagnóstico entregado por la Secretaría de Seguridad del departamento, los grupos armados ilegales ampliaron su presencia y actualmente tienen algún nivel de influencia en 101 de los 125 municipios de Antioquia.
El brigadier general en retiro Luis Eduardo Martínez, secretario de Seguridad de Antioquia, señaló que el departamento atraviesa una situación compleja por la presencia simultánea de estructuras como el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las Farc.
Según información de la Gobernación citada por El Colombiano, durante los últimos dos años el Clan del Golfo aumentó su influencia territorial en 74 %, mientras que las disidencias de las Farc lo hicieron en 75 % y el ELN en 6 %.
¿Cuáles son las zonas más críticas de Antioquia?
Aunque diferentes municipios enfrentan problemas relacionados con la criminalidad, la Secretaría de Seguridad identifica cuatro zonas que requieren especial atención: Norte, Nordeste, Oriente y Suroeste.
En estas regiones confluyen disputas por el control de rentas ilegales, minería ilegal, narcotráfico, cultivos de coca, microtráfico y corredores estratégicos.
El panorama cambia de una subregión a otra, pero en todas existe un elemento común: la presencia de organizaciones armadas que buscan ampliar o conservar su dominio territorial.
¿Qué ocurre en el Norte antioqueño?
En municipios como Anorí, Amalfi, Briceño, Yarumal y San Andrés de Cuerquia, el principal conflicto está relacionado con la disputa entre el Clan del Golfo y el ELN.
El Clan del Golfo busca ampliar su presencia en territorios donde históricamente ha tenido influencia el ELN, especialmente para controlar actividades como la minería ilegal y el narcotráfico, además de corredores utilizados para conectar diferentes zonas del país.
Esta disputa también ha generado preocupación por los desplazamientos y hechos violentos registrados en diferentes municipios.
¿Por qué preocupa el Nordeste?
El Nordeste antioqueño es otro de los puntos de mayor preocupación para las autoridades.
La zona funciona como un corredor que conecta el noroccidente del departamento con el Bajo Cauca y el sur de Bolívar. Por eso, diferentes estructuras buscan controlar este territorio.
El Clan del Golfo mantiene confrontaciones con las disidencias de las Farc y el ELN por el dominio de actividades ilegales, principalmente la minería y los corredores utilizados para el narcotráfico.
La situación también ha tenido impacto en municipios como Remedios, Segovia y Anorí.
¿Qué está pasando en Oriente?
En el Oriente antioqueño, el problema está relacionado principalmente con la expansión territorial del Clan del Golfo y sus enfrentamientos con la estructura conocida como El Mesa.
Según Luis Eduardo Martínez, una de las principales disputas está relacionada con el control del microtráfico y otras rentas criminales.
La situación genera preocupación debido al crecimiento urbano y económico de la región, que la convierte en un territorio atractivo para las organizaciones ilegales.
¿Por qué el Suroeste también está en alerta?
El Suroeste de Antioquia arrastra desde hace varios años una situación compleja de seguridad. Las autoridades han identificado disputas por el control de corredores entre Antioquia, el Eje Cafetero y el Valle del Cauca.
A esto se suma la disputa por rentas relacionadas con la minería ilegal y el microtráfico.
La Gobernación advierte que, si no se fortalece la presencia estatal, la situación podría alcanzar niveles similares a los registrados históricamente en el Bajo Cauca.
¿Cuál es el reto de la Gobernación de Antioquia?
Uno de los principales desafíos será conseguir que las operaciones de seguridad no sean solamente temporales.
La Gobernación plantea la necesidad de establecer operaciones sostenidas, acompañadas de grupos operativos y fiscales especializados para enfrentar a cada una de las estructuras.
El objetivo es recuperar progresivamente el control territorial y evitar que los grupos armados continúen expandiendo su influencia.
El panorama evidencia que la seguridad en Antioquia no puede abordarse de manera uniforme. Cada subregión enfrenta dinámicas criminales diferentes y requiere estrategias específicas.
Para Luis Eduardo Martínez, el reto será coordinar las capacidades de la Fuerza Pública y las instituciones del Estado para recuperar territorios donde la violencia y las rentas ilegales han ganado espacio durante los últimos años.