¿Las montañas de Antioquia protegieron a Medellín del terremoto? Esto dicen los expertos
Expertos explican por qué Medellín tuvo menores afectaciones tras el sismo y aclaran qué papel juegan las fallas geológicas, el tipo de suelo y la distancia al epicentro.
Después del fuerte terremoto que sacudió a Colombia, una pregunta comenzó a tomar fuerza entre los ciudadanos: ¿las montañas de Antioquia ayudaron a proteger a Medellín de los efectos más graves del movimiento telúrico?
La teoría tomó fuerza debido a que el sismo se sintió con intensidad en la capital antioqueña, pero los daños fueron menores en comparación con otras ciudades y municipios ubicados más cerca del epicentro. Sin embargo, expertos consultados sobre el comportamiento sísmico advierten que atribuir esa diferencia exclusivamente a las montañas sería incorrecto.
Las montañas no son un escudo contra los terremotos
Uno de los principales mitos que surgieron después del terremoto es que la geografía montañosa de Antioquia habría funcionado como una especie de barrera natural para detener las ondas sísmicas.
La explicación científica es mucho más compleja.
De acuerdo con los expertos citados por El Colombiano, no existe una relación directa que permita afirmar que vivir en una zona montañosa significa estar más protegido frente a un terremoto. De hecho, otras ciudades ubicadas en terrenos montañosos han experimentado fuertes afectaciones durante eventos sísmicos.
El caso de Manizales es una muestra de que la presencia de montañas, por sí sola, no determina el nivel de daños que puede producir un terremoto.
Tampoco el denominado batolito antioqueño puede considerarse un escudo antisísmico. Esta estructura rocosa no detiene de manera significativa las ondas producidas por un terremoto.
Entonces, ¿por qué Medellín tuvo menos afectaciones?
La respuesta está relacionada con varios factores.
Uno de los más importantes es la distancia respecto al epicentro. Mientras algunas de las zonas más golpeadas se encontraban considerablemente más cerca del punto donde se originó el terremoto, Medellín estaba a más de 260 kilómetros.
A medida que las ondas sísmicas se desplazan desde su punto de origen, parte de su energía se va disipando. Por esta razón, la distancia puede marcar una diferencia importante en la intensidad con la que un terremoto llega a una determinada ciudad.
También influye el nivel de amenaza sísmica de cada territorio.
Los mapas oficiales muestran que diferentes sectores de Antioquia presentan niveles de amenaza distintos. El Suroeste, Occidente y Urabá tienen condiciones diferentes a las del centro del Valle de Aburrá, donde se encuentra Medellín.
Esto significa que no todo el departamento responde de la misma manera ante un terremoto.
El suelo también puede aumentar o disminuir los efectos
Otro elemento fundamental es el tipo de suelo.
Las ondas sísmicas pueden comportarse de manera diferente dependiendo del material que atraviesan antes de llegar a las edificaciones. Algunos terrenos pueden amplificar las vibraciones, mientras otros pueden modificar su comportamiento.
Los especialistas denominan este fenómeno efecto de sitio, que depende de las características específicas del suelo y de la topografía del lugar.
Por eso, incluso dentro de una misma ciudad, dos sectores pueden experimentar un terremoto de manera diferente.
En Medellín existen zonas con suelos que pueden amplificar las ondas sísmicas, por lo que los expertos advierten que la ciudad no debe asumir que está libre de riesgos.
Antioquia tiene numerosas fallas geológicas
Otro dato que desmonta la idea de que Antioquia está protegida por su geografía es la presencia de fallas geológicas.
Según la información citada en el artículo, en el departamento se han identificado 198 fallas geológicas y existen registros de cientos de sismos con epicentro dentro de Antioquia desde el siglo XIX.
Entre los sistemas más importantes se encuentra el sistema de fallas Cauca-Romeral, que atraviesa buena parte del occidente colombiano.
Las zonas del Occidente y Suroeste antioqueño presentan especial atención debido a la combinación de actividad geológica, características del terreno y cercanía con regiones donde se producen importantes movimientos tectónicos.
Urabá también tiene antecedentes de terremotos fuertes
La historia sísmica del departamento demuestra que Antioquia no está exenta de terremotos de gran magnitud.
Uno de los antecedentes más importantes ocurrió en Murindó en 1992, cuando un fuerte terremoto provocó graves afectaciones en esa región.
Los expertos citados señalan que, aunque otras zonas del departamento pueden registrar una mayor cantidad de movimientos sísmicos, Urabá ha tenido algunos de los eventos históricamente más fuertes y destructivos.
Las construcciones son determinantes
Más allá de las condiciones naturales, existe un factor sobre el que sí pueden actuar las autoridades y los ciudadanos: la calidad de las edificaciones.
Colombia comenzó a contar con normas oficiales de construcción sismorresistente en la década de 1980. Esto significa que una parte importante de las edificaciones construidas antes de esas normas puede presentar mayores vulnerabilidades frente a movimientos telúricos.
A esto se suma la autoconstrucción, especialmente en algunas zonas de ladera, donde las viviendas pueden levantarse sin estudios estructurales adecuados o sin la supervisión de profesionales especializados.
Por eso, la antigüedad, los materiales utilizados, el diseño y el cumplimiento de las normas de construcción pueden terminar siendo factores decisivos frente a un terremoto.
¿Qué debe hacer Antioquia frente al riesgo sísmico?
El principal mensaje de los expertos es que no existe un “escudo natural” que permita a Antioquia sentirse protegida frente a los terremotos.
La amenaza sísmica continuará existiendo debido a las condiciones geológicas del territorio. Sin embargo, sí es posible reducir la vulnerabilidad.
Revisar las condiciones estructurales de las viviendas, cumplir las normas de construcción sismorresistente, evitar construcciones informales y fortalecer los sistemas de prevención y atención de emergencias son algunas de las medidas que pueden disminuir el impacto de futuros eventos.
En conclusión, las montañas de Antioquia no protegieron a Medellín como un escudo contra el terremoto. La menor afectación registrada en la capital antioqueña responde a una combinación de factores, entre ellos la distancia frente al epicentro, las características del terreno, el nivel de amenaza sísmica y las condiciones de las edificaciones.
El riesgo, por tanto, sigue presente. La diferencia está en qué tan preparada está cada comunidad para enfrentarlo.