Clausuran pabellón de alta seguridad de la cárcel de Itagüí tras traslado de más de 100 cabecillas
Los principales jefes criminales del Valle de Aburrá fueron enviados a cárceles de máxima seguridad en diferentes regiones del país. Las autoridades cerraron el pabellón que durante años estuvo rodeado de denuncias por presuntos privilegios y lujos para los reclusos.
El pabellón de alta seguridad de la cárcel La Paz de Itagüí fue clausurado oficialmente luego del traslado de más de un centenar de internos considerados de alta peligrosidad hacia diferentes establecimientos penitenciarios del país.
La decisión, ejecutada durante las primeras horas del nuevo gobierno del presidente Abelardo De La Espriella, puso fin a la concentración de varios de los principales cabecillas de estructuras criminales del Valle de Aburrá, quienes durante los últimos años permanecieron recluidos en ese centro carcelario.
El operativo fue desarrollado por el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), con apoyo de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá y un dispositivo especial de seguridad.
Ningún cabecilla permanecerá en el pabellón
El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, confirmó que el pabellón quedó completamente desocupado.
“El pabellón de alta seguridad de la cárcel de Itagüí fue clausurado y todos los internos fueron enviados a otras cárceles”, aseguró el funcionario.
Con esta medida, las autoridades buscan impedir que los principales líderes criminales continúen concentrados en un mismo establecimiento penitenciario.
Alias Douglas y Carlos Pesebre fueron trasladados
Entre los cabecillas trasladados figuran varios de los nombres más conocidos del crimen organizado en Medellín.
Las autoridades confirmaron que:
- Alias Douglas fue trasladado a la cárcel La Picota, en Bogotá.
- Alias Carlos Pesebre fue enviado a La Tramacúa, en Valledupar.
- Alias Lindolfo quedó recluido en el establecimiento penitenciario de Cómbita, Boyacá.
Otros internos fueron distribuidos en centros penitenciarios de Girón, Palmira, La Dorada, Ibagué y otras ciudades del país.
El traslado también incluyó a más integrantes de estructuras criminales catalogados como de máxima peligrosidad.
Fin a las denuncias por presuntos privilegios
Durante los últimos años, la cárcel La Paz fue objeto de múltiples cuestionamientos por presuntos beneficios que habrían recibido algunos jefes criminales recluidos allí.
Diversos sectores políticos y autoridades denunciaron que algunos internos disfrutaban de condiciones que excedían el régimen penitenciario ordinario.
Uno de los principales críticos fue el concejal de Medellín Andrés Tobón, quien durante varias oportunidades denunció supuestos privilegios dentro del penal.
Tras conocerse la clausura del pabellón, el cabildante afirmó que la decisión responde a las advertencias realizadas desde hace varios años.
“Es muy satisfactorio ver cómo el gobierno de Abelardo De La Espriella escucha a quienes denunciamos durante tanto tiempo las barbaridades que pasaban allí”, manifestó.
La polémica fiesta vallenata
Las críticas aumentaron luego de que se conocieran imágenes de una fiesta vallenata realizada dentro del establecimiento penitenciario.
En esa celebración participó el cantante Nelson Velásquez, situación que generó fuertes cuestionamientos sobre los controles existentes para el ingreso de artistas y la realización de este tipo de eventos dentro de un pabellón de máxima seguridad.
A raíz de esos hechos, varios dirigentes políticos comenzaron a referirse al lugar como una “cárcel hotel”.
También denunciaron adecuaciones dentro del penal
La hoy viceministra de Defensa, Claudia Carrasquilla, también había cuestionado el funcionamiento de la denominada mesa de paz urbana impulsada durante el gobierno anterior.
Entre sus denuncias figuró el ingreso de materiales de construcción que, según indicó en ese momento, serían utilizados para realizar adecuaciones y mejorar las condiciones de algunas celdas ocupadas por cabecillas criminales.
Las denuncias alimentaron el debate sobre el tratamiento penitenciario recibido por varios integrantes de organizaciones delincuenciales.
“Se acabó el resort criminal”
Tras la clausura del pabellón, el secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, calificó la decisión como el fin de una etapa.
“Fin de La Catedral 2.0. Se acabó el resort criminal que habían montado en la cárcel de Itagüí”, expresó.
Por su parte, el presidente del Concejo de Medellín, Alejandro De Bedout, también respaldó el operativo y afirmó que con esta medida “se les acabó la alcahuetería y la parranda que tenían montadas los criminales”.
Operativo comenzó antes del cambio de gobierno
Según la información conocida, la operación comenzó a estructurarse desde el 6 de agosto, cuando integrantes del gabinete del nuevo gobierno coordinaron el traslado masivo de los internos considerados de mayor riesgo.
Posteriormente, un comando especial del Inpec ingresó al centro penitenciario para ejecutar el procedimiento con estrictas medidas de seguridad.
Los reclusos de menor perfil permanecieron en cárceles del departamento de Antioquia, mientras que los principales cabecillas fueron movilizados bajo custodia hasta el aeropuerto Olaya Herrera.
Desde allí fueron transportados en una aeronave hacia los diferentes establecimientos penitenciarios asignados por las autoridades.
Una nueva estrategia para debilitar las estructuras criminales
Con la dispersión de los principales jefes criminales del Valle de Aburrá, el Gobierno Nacional busca evitar que continúen ejerciendo influencia desde un mismo centro penitenciario y fortalecer el control sobre las organizaciones delincuenciales.
La clausura del pabellón de alta seguridad de la cárcel La Paz pone fin a un espacio que durante años estuvo rodeado de polémicas por la denominada mesa de paz urbana y por las denuncias relacionadas con presuntos privilegios otorgados a varios cabecillas recluidos en ese establecimiento.