Langostilla roja en Rionegro: 5 IMPACTANTES riesgos para los humedales y la salud
La especie invasora fue detectada en dos humedales de Rionegro y puede erosionar ecosistemas, afectar especies nativas y transportar agentes infecciosos. Autoridades piden no manipularla ni trasladarla.
Langostilla roja en Rionegro vuelve a generar preocupación entre las autoridades ambientales por su presencia en los humedales Lotus y Vegas de La Calleja. La especie, conocida científicamente como Procambarus clarkii, es considerada exótica invasora y tiene una alta capacidad de reproducción, crecimiento y adaptación.
La alerta cobra importancia porque este crustáceo puede modificar las condiciones de los ecosistemas donde logra establecerse, afectar especies nativas y erosionar las orillas de diferentes cuerpos de agua. Además, las autoridades advierten sobre posibles riesgos sanitarios asociados con la especie.
Cornare y la Alcaldía de Rionegro hicieron nuevamente un llamado a la comunidad para no capturar, consumir ni trasladar estos animales a otros cuerpos de agua y reportar cualquier nuevo avistamiento.
5 claves sobre la langostilla roja en Rionegro
1. Es una especie invasora originaria de Estados Unidos
La langostilla roja o langostilla de río (Procambarus clarkii) es un crustáceo nativo de Estados Unidos que actualmente está presente en diferentes lugares del mundo.
En Colombia es considerada una especie exótica invasora debido a características como su rápido crecimiento, elevada capacidad reproductiva y facilidad para adaptarse a ecosistemas de agua dulce.
Uno de los factores que dificulta su control es que puede reproducirse durante todo el año.
2. Ya fue detectada en dos humedales de Rionegro
Cornare confirmó desde septiembre de 2024 la presencia de la langostilla roja en los humedales Lotus y Vegas de La Calleja, ubicados en Rionegro, Antioquia.
Desde entonces, la autoridad ambiental ha adelantado labores de conocimiento, monitoreo, prevención y manejo de esta especie junto con las comunidades de la zona.
La preocupación está relacionada con la posibilidad de que la langostilla colonice nuevos ambientes y aumente su presencia en otros ecosistemas.
3. Puede erosionar humedales y cuerpos de agua
Uno de los principales riesgos ambientales está relacionado con los hábitos excavadores de la especie.
Las madrigueras que construye pueden erosionar las orillas de ríos, quebradas, lagos y humedales, modificando las condiciones naturales de estos ecosistemas.
Además, la langostilla puede competir con especies nativas y alimentarse de plantas y animales, alterando las cadenas tróficas.
Esto puede afectar poblaciones de plantas acuáticas, anfibios, peces y otros organismos que forman parte de estos ecosistemas.
4. También representa una preocupación sanitaria
El problema no se limita al impacto ambiental.
Según las autoridades , la langostilla de río puede actuar como hospedador o vector de algunos agentes infecciosos que pueden afectar a animales e incluso a seres humanos.
Por esta razón, no se recomienda consumirla.
Cornare hizo énfasis en que la langostilla roja no es apta para el consumo humano y puede transportar virus, bacterias y parásitos asociados con enfermedades graves.
5. Trasladarla puede agravar el problema
Uno de los llamados más importantes de las autoridades es evitar llevar estos animales de un cuerpo de agua a otro.
Aunque una persona encuentre una langostilla roja y tenga la intención de retirarla de un lugar, trasladarla a otro río, quebrada, lago o humedal podría facilitar la expansión de la especie y generar nuevos focos de invasión.
Por eso, la recomendación es no manipularla y reportar el avistamiento.
¿Qué hacer si encuentra una langostilla roja?
Cornare recomienda que las personas que encuentren uno de estos ejemplares no lo capturen ni lo trasladen.
El avistamiento debe ser reportado a la autoridad ambiental para que determine las acciones correspondientes.
Los reportes pueden realizarse a través de la línea 546 1616, extensión 292, o mediante el correo cliente@cornare.gov.co.
La participación de la comunidad resulta fundamental para identificar rápidamente nuevos lugares donde pueda aparecer la especie.
¿Por qué preocupa su presencia en los humedales?
Los humedales cumplen funciones ambientales importantes y albergan diferentes especies de flora y fauna.
La llegada de una especie invasora puede modificar las relaciones entre los organismos que habitan estos espacios.
En el caso de la langostilla roja, sus hábitos excavadores y su alimentación pueden alterar las condiciones físicas y biológicas del ecosistema.
Además, su capacidad de adaptación hace que controlar su expansión sea un desafío para las autoridades ambientales.
La langostilla puede afectar especies nativas
La especie no solamente modifica físicamente el entorno.
También puede competir con organismos nativos por alimento y espacio y depredar otros organismos acuáticos.
Su dieta incluye plantas y animales, lo que puede alterar las cadenas alimenticias y afectar diferentes poblaciones dentro del ecosistema.
Por ello, la presencia de la langostilla roja genera preocupación por el posible impacto sobre la biodiversidad del Oriente antioqueño.
No es la única especie invasora bajo vigilancia
La problemática hace parte de un fenómeno ambiental más amplio en el Oriente antioqueño.
Cornare también ha advertido sobre los impactos de otras especies introducidas, entre ellas el ojo de poeta, caracol africano, retamo espinoso e hipopótamos.
El reto de las autoridades consiste tanto en controlar poblaciones que ya lograron establecerse como en prevenir la llegada o traslado de nuevas especies.
La comunidad cumple un papel fundamental
El monitoreo ciudadano puede convertirse en una herramienta importante para enfrentar la expansión de especies invasoras.
Un reporte temprano permite identificar nuevos focos y facilita que las autoridades evalúen qué medidas deben implementarse antes de que la especie se disperse hacia otros ecosistemas.
Por eso, el llamado es a no manipular la langostilla y comunicar inmediatamente cualquier avistamiento.
Una alerta ambiental para Rionegro
La presencia de la langostilla roja en Rionegro representa un desafío para la protección de los humedales y otros ecosistemas de agua dulce del Oriente antioqueño.
La especie tiene características que favorecen su expansión y puede generar impactos ambientales, además de representar una preocupación sanitaria.
Mientras Cornare y las autoridades locales mantienen las labores de monitoreo y manejo, el llamado a los habitantes es claro: no capturar, no consumir y no trasladar la langostilla roja.